En este blog, descubrirás la
importancia de los árboles frutales, y lograras aprender cómo curar un
árbol de una manera rápida y muy sencilla.
Comenzaremos por plantear
una pregunta problema, que nos servirá como guía para desarrollar la
investigación.
¿De qué manera afectan los
hongos la vida de los árboles frutales que existen?
Para responder a nuestra
pregunta problema, comenzaremos por plantear un objetivo general;
identificaremos las clases de hongos que están afectando a los frutales y cuál
es su incidencia en ellos.
Además plantearemos unos
objetivos específicos:
ü Hacer
observación exhaustiva tomando muestras y estudiándolas mediante un proceso de
investigación en el laboratorio.
ü Plasmar
un plan de posibles soluciones para restaurar la vida de los árboles frutales.
Ahora comenzaremos a
desarrollar nuestra pregunta problema mediante un procedimiento
:
:
Comenzaremos por realizar un diagnóstico y
estudiar los árboles para determinar su estado y comenzar un proceso de
investigación sobre las enfermedades que los afectan y los métodos más fáciles,
rápidos y efectivos para hallar una cura.
Para esto, desarrollamos una
investigación, fuimos a la sección de frutales y tomamos algunas
fotografías que luego nos sirvieron para identificar mediante las
investigaciones y documentaciones de internet qué tipo de hongos estaban
afectando a nuestros árboles y cómo podríamos curarlos.
De igual manera recogimos
algunas muestras de hojas, ramas y frutos de los árboles para estudiarlas más a
fondo en el laboratorio y pudimos identificar algunos hongos y enfermedades que
mediante una investigación logramos clasificar en enfermedades de hueso y
pepita, desarrollamos esta investigación:
Pepita:
Enfermedades
que se dan en frutales como el manzano,
el peral y el membrillero.
Hueso:
Enfermedades
que se dan en frutales como el melocotonero, ciruelo, albaricoquero, nectarino,
cerezo, almendro.
Los
hongos se dan en el 95% de casos. Los hongos son vegetales que no tienen clorofila
y por tanto son incapaces de elaborar azúcares. Tienen que parasitar a plantas
vivas o materia orgánica muerta (por ejemplo, una hoja en el suelo). Se
reproducen mediante esporas que diseminan el viento, la lluvia, otros insectos,
etc. Estas enfermedades son muy comunes en países Europeos como España y en
América Latina, lo cual demuestra que son las que han afectado los frutales.
·
Roya del peral: Aparecen unos corpúsculos
negros y algo prominentes sobre manchitas rojizas. Ataca a hojas y, a veces, a
frutos. Las hojas afectadas se secan y caen. Exceso de humedad, temperatura
suave y lluvias prolongadas son las condiciones ideales para la infección.
Surge al inicio de la primavera y en otoños lluviosos. Depende de la zona
geográfica. Por ejemplo, en regiones calurosas no es grave porque son tardíos,
en verano. Sólo en árboles muy pequeños hay que tener cuidado.
· Lepra del melocotonero o Abolladura Es un hongo presente en todas las plantaciones de melocotonero y nectarina. Se identifica fácilmente porque los brotes salen con las hojas arrugadas y rojas en primavera, en forma de abultamientos o abolladuras. Después de un mes y medias las hojas atacadas caen al suelo y el árbol se debilita y fructifica mal, pudiendo llegar a morir si no se combate la enfermedad. Llega a ser muy grave en árboles pequeños. En flores y frutos (deformaciones) pueden aparecer síntomas también. Las esporas se mantienen en las yemas de un año para otro, infectando cuando se abren.
· Roña o Moteado de manzanas y peras Es la enfermedad más grave
en frutales de pepita. Los síntomas son parecidos en peral y manzano. El hongo
produce manchas circulares marrones que tiran a negro pulverulento y pueden
unirse. También aparece en flor, y sobre todo, en frutos pequeños y se deforma
en esa zona y se puede rajar. Los daños más importantes son en fruto, donde
forma costras negras, imposibilitando comercializar los frutos atacados. El
inóculo se conserva en el suelo o en chancros de la madera e infecta cuando la
temperatura es de 18-23ºC y las hojas están mojadas de 12 a 18 horas.
· Oídio o Cenizo en Frutales El Melocotonero es el más vulnerable.
En Albaricoquero, Cerezo y Ciruelo es menos grave. Su identificación es
sencilla: se ve como un polvillo blanco o gris claro muy típico. Si la
enfermedad progresa, las manchas se unen y las partes atacadas se secan y caen.
Es una borra algodonosa blanca o gris en hojas, brotes y frutos. También los
frutos se cubren de manchas blancas y redondeadas. Melocotones, Cerezas y
Ciruelas así, dejan de ser comestibles. Le favorece al Oídio primaveras muy
húmedas (en torno al 70-80%) y temperaturas suaves. Desaparece en pleno verano,
siempre que el termómetro pase de 35ºC, para resurgir en otoño. Puede llegar a
ser muy grave dependiendo de la zona. En fincas cercanas a un río la humedad es
más alta y son más graves los ataques.
Para
lograr curar estas plantas, se realizara un horno en madera con dos bandejas en
su interior y un bombillo que le dará luz suficiente para mantenerlo a una
temperatura más o menos cálida. Se usara el método de micro cultivo de hongos.
También
llamado cultivo en lámina. Este cultivo se realiza una vez recuperado el hongo
del espécimen clínico. Es útil para la identificación de especies de hongos
filamentosos (exclusivamente).La técnica de micro cultivo se realiza de la
siguiente manera:
Introducir en una placa de Petri un papel absorbente, una varilla de vidrio en forma de U y una lámina portaobjeto. Esterilizar con calor seco. Tomar una placa de Petri con agar Sabouraud o Lactrimel y bajo condiciones de esterilidad cortar con un bisturí cuadros de 1 cm de lado y colocar uno de ellos sobre la lámina portaobjeto previamente esterilizada en el paso 1.Inocular en el centro de los cuatro lados del agar con el hongo en estudio y colocar encima una laminilla o lámina cubreobjetos. Humedecer el papel absorbente con aproximadamente 5 ml de agua destilada estéril, para evitar desecación. Incubar a temperatura ambiente. La colonia crecerá por debajo de la superficie del cubreobjetos. Se examina el montaje periódicamente a simple vista para determinar si la colonia ha crecido o se haya contaminado, se deja por un lapso mínimo de 15 días. Cuando es evidente el crecimiento, se retira cuidadosamente el cubreobjetos con pinzas estériles y se coloca en un portaobjeto que contiene una gota de azul de lactofenol. Si se desea un montaje permanente, se limpia la superficie del portaobjeto e inmediatamente adyacente al borde del cubreobjetos se aplica esmalte para uñas color claro. Observar las dos láminas preparadas al microscopio óptico.






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